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Pajaritos y Pajarracos / El 'botellón' del PPOE con la prima Angélica se carga a Azuara PDF Imprimir E-Mail
domingo, 25 de julio de 2010
Por Xan das Verdades / La minería se va al garete; nos roban el AVE, con el recochineo comparativo de que a Cantabria se lo devuelven; desde Valladolid nos convierten en un apartheid y se pasan por el forro nuestra opinión; las economía está catatónica, las principales empresas  quebradas y el paro desbocado; la UGT desvaría y se alinéa con la tomadura de pelo del concurso de Ulibarri; y después de todo esto, resulta que la gran conmoción es que se han cargado a Azuara. El susodicho no es santo de mi devoción: le he dado la caña que se merecía y creo haberme quedado corto. El rumbo estratégico que imprimió al proyecto, llamado a ser una locomotora del futuro de El Bierzo, es sencillamente demencial; y lo es por ineficiente, insostenible, contradictorio, miope, derrochador y sectario. Un fistro de gestión, vamos, que la había podido desarrollar con la misma brillantez Chiquito de la Calzada.

El motivo de tanta alarma no es porque se hayan cargado a Azuara, de  méritos más que discutibles, sino por la catadura de los autores de su fumigación: el núcleo duro del PPOE, que juega fuerte. Lo impactante del  ajusticiamiento es la escenificación del golpe demoledor que Riesco propina a su oposición política, cobrándose una pieza incómoda de la trinchera enemiga; pero lo verdaderamente inquietante es la embestida de Canedo contra sus propias filas patrocinado, aparentemente, desde Moncloa. De nuevo la desabrida Angélica vuelve a desestabilizar a sus compañeros y favorece descaradamente al PP, poniéndole la reelección en bandeja a Riesco.

Todo el mundo sabe cómo se las gasta el cártel, no cartel, que forman tres alcaldes para traficar con la insidia y los intereses bastardos ajenos a la ciudadanía. Sus tentáculos firmemente fijados en la política nacional, autonómica y provincial, disfrutan de un jubileo judicial insólito para los charcos cenagosos que pisan, y se aprovechan de una opacidad informativa genuflexa propia de una república bananera.  No están solos, sabido es que la mamadera fideliza más que la decencia, y una legión de estómagos agradecidos les proporciona el calor y respaldo mercenario para perseverar en sus barrabasadas. La última, que se sepa, como hemos dicho, hacer la cama y cargarse a Azuara, al parecer porque iba a su bola y no se plegaba a su antojo.

Azuara se lo ha puesto fácil, le gustaba demasiado figurar, y con  su estilo colonial de ejercer el virreinato cosechaba odios que lo hacían cada vez más vulnerable. Enfrentado con Riesco y pasando de Canedo, tenía todos los boletos de la rifa que le tocó. Claro que eso no habría pasado si la paisana que Zapatero se llevó a la presidencia, con el manifiesto objetivo de joder a los bercianos,  no se hubiera prestado a semejante felonía. No se han cargado a Azuara por su gestión, como mínimo discutible, sino para dar satisfacción y carnaza a unos revanchistas que usan el linchamiento político para controlar el cotarro.

Saben que su mercancía es putrefacta y en buena lid, con transparencia informativa en los medios y escrúpulos democráticos en las formaciones políticas, no durarían cinco minutos en la representación de los ciudadanos. Riesco, haciendo bueno aquello de “excusatio no petita, acusatio manifiesta”, se adelantó y negó que el ayuntamiento y su alcalde tengan nada que ver con la purga. No se lo cree ni él mismo, porque participó, con Elicio, en el contubernio donde se cocinó el cese del director de la Ciuden. El instantáneo club de fans de Azuara, que niega con la boca pequeña el cese porque no hay constancia oficial, surge fundamentalmente porque vuelven a ver las orejas al lobo de Camponaraya que creían extinguido.

No obstante, su posicionamiento tiene el valor de escenificar algo que el propio Zapatero debería tener muy en cuenta: el hartazgo mayoritario de la militancia berciana con los métodos cainitas y desleales del dúo Rubio-Canedo. No se recuerda un cierre de filas semejante en el socialismo berciano, cuya etapa más negra coincide precisamente con Zapatero en el poder y Angélica enredando en la trastienda. El Presidente sabe que mientras tenga la sarten por el mango va a contar con fieles de conveniencia en las tierras berciana; también debe saber que, si no lo remedia, su recuerdo por aquí será aciago y negativo para los restos.

Eso, se lo pueden apuntar Angélica y compañía por sus métodos, fobias y favoritismos, pero también él mismo, por consentirlo y no pararles los pies. Se rumorea que todo es un reparto de cromos, a espaldas de los ciudadanos, y auspiciado por el PPOE, donde entran al bombo el Ayuntamiento de León, Diputación, Consejo Comarcal, Ayuntamiento de Ponferrada, Ciuden y hasta la presidencia de Caja España. No es descabellada tal posibilidad entre gente tan acostumbrada al reparto, lo extraño sería que  usaran artillería pesada solo para mandar a D. Ángel a casa.

No se sabe si Zapatero conoce la verdad de lo que pasa, o se entera por Angélica, que es tanto  como decir que está en la inopia. Probablemente, el Presidente tenga cuesta arriba resolver la crisis, recuperar liderazgo internacional y ganar las próximas generales, pero lo de aquí, si le da la gana, lo arregla en cinco minutos. Lo de aquí, es devolver a sus compañeros socialistas el orgullo de saberse  respaldados en la defensa de la honestidad y los valores democráticos; una aspiración elemental que se les entorpece, deliberadamente y con fines espurios, desde altas esferas de su propio partido. Si Zapatero persiste en dejar que este atropello continúe, el deterioro de su crédito moral calará entre los compañeros que comienzan a sentir su inhibición como cómplice.

Lo de Azuara es menos dramático, no va al paro, va a retornar al limbo funcionarial después de la satisfacción de cosechar muchas adhesiones emotivas; lo preocupante es lo que deja atrás. La Ciuden es un objeto de deseo, y a la vez un problema, que precisa de un giro estratégico que no debe  demorarse, pues la vorágine inversora en que está incursa cada día lo hará más difícil; pero eso es  cuestión para otro día, porque hay mucha tela que cortar.

Mientras tanto, cuentan que Canedo alardea de la purga, y pronostica  la inminente disolución de la ejecutiva de Ponferrada con el nombramiento de una gestora a su medida; aunque, ya se sabe que el senador, a veces, como persona humana que dice ser, no controla la lengua y la saca a pastar dando por hecho lo que solo son sus deseos. No obstante, para cumplirlos ya cuenta con la prima Angélica, que se apunta a un bombardeo; y si es para diezmar a las propias tropas, con mayor ahínco. 
 
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